En español significa «vida».

La nueva casa, pintada con colores frescos y habitaciones luminosas, acaba de ser amueblada con propósito. Dos días a la semana, durante cuatro horas cada uno, las jóvenes acuden al centro para encontrar nuevas perspectivas para sus vidas. Son antiguos esclavos del llamado Estado Islámico, que han sido liberados entretanto, pero que sufren las terribles experiencias de su cautiverio, están profundamente traumatizados.

Cuatro empleados y seis voluntarios trabajan aquí con entre 25 y 30 mujeres jóvenes de entre 18 y 27 años. Hay asesoramiento individual, además de cantar juntos, hacer manualidades, clases de inglés y cursos en pequeños grupos para el desarrollo personal.

Más adelante, se ofrecerán cursos de deporte y música, así como cursos de formación profesional.

Una narración…

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