El grupo étnico de los «Chalou», también llamado «Jat», lleva una existencia sombría en Afganistán. Los chalous suelen considerarse «moralmente impuros», o sucios o impuros en general. Les cuesta encontrar un trabajo decente. Se pueden ver niños y mujeres mendigando en las calles principales, los hombres recogen residuos reciclables o trabajan como jornaleros. Sufren además las condiciones actuales de la pandemia.

Llevamos años apoyando a estas personas tan empobrecidas. Otra vez ahora. Acabamos de poder enviar una gran suma de dinero a Kabul. Con el generoso apoyo de la Fundación Klaus y Gertraud Conrad, podemos distribuir estos días harina, aceite de cocina, alubias, arroz y té a las 800 familias de un campamento situado en el centro de la ciudad de Kabul. Son unas 5.600 mujeres, hombres y niños que ahora no tienen que preocuparse por pasar hambre este invierno.

 

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